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RUTA 14: Camping "Serranía" - Tejadillos. Solos ante el peligro |
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Para aquellos aventureros que no controlan a golpe de pupila, es conveniente que lleven agua. En Tejadillos hay fuentes pero, es tremendamente complicada su localización. A 3 km de Poyatos viniendo de Fuertescusa, en el margen derecho de la carretera, arranca una pista forestal asfaltada que será la que tomaremos. Como referencia, esquina a la carretera y pista, el camping de Poyatos "DE LA SIERRA". Por cierto, instalaciones que gozan de un modesto pero gratificante restaurante en el que, disfrutaremos sin duda, de magníficas viandas típicas de la gastronomía serrana. El tránsito de tráfico rodado es escasísimo, incluso en verano. Por ello, la percepción del senderista es de absoluta distancia con el mundo. Hasta el albergue de Tejadillos, a 12 km, el piso es suave con ligeros desniveles. A la derecha, el Escabas nos acompañará todo el trayecto. Desaparecerá muy poco antes de alcanzar el albergue, el cauce gira bruscamente en busca de su origen en el parque El Hosquillo. Podemos tropezar con vacas! en los dos primeros kilómetros. Al cabo de una media hora, el prado quedaría atrás, dándonos paso por nuestra izquierda, a formaciones rocosas de verticales paredes en progresión ascendente. Que, desde aquí y hasta un par de km antes de aproximarnos a Tejadillos, delimitarían el camino por ese lado. Si no fuera por el paso de coches de pascuas a ramos, quizás una docena en varias horas, así como el centro vacacional para jovencitos hacia la mitad del recorrido, el contacto con personas humanas sería inexistente, bueno, exceptuando a los extraordinarios chicos que cuidan del bosque que, como el fantasma de la ópera, aparecen cuando menos se les espera, aunque siempre son muy bien recibidos "los forestales y personal contratado temporalmente". Ellos, serán nuestra permanente garantía ante sustos imprevistos. Enigmáticos olores producidos por multitud de plantas. Las sensaciones y sentimientos viajaron por nosotros en su particular reto aventurero, nos transportaban hasta los cuernos de la luna, dejando relegado al mundo subterráneo del Fauno y oscuro como cojones de grillo, el estrés, las prisas y el azote de Metro de Madrid informa. A unos 4 km del inicio, pasamos por el puente más importante de la ruta. No por su majestuosidad, inexistente, sino porque cercano a él, se encuentra el originario paso. Se trata de un puentecito de piedra; construido en el alto medievo, muy estrecho y sin barandillas, pero tranquilidad, el viejo salta charcos quedaría fuera de nuestro caminar. Para el merecido descanso de aventurero y guía cuatro patuno, el aprendiz de carretera, nos ofrecería, en ambas direcciones, tocones. (Asentamientos de piedra utilizados bien a modo de marcación kilométrica, bien como quita miedos). A golpe de bastón, son fácilmente detectables pues, dejando arrastrar el palote como prolongación del brazo entre pista y terreno colindante, irían apareciendo con onomatopéyica exclamación: plás, plún, pón. Por otra parte, semejante técnica, nos iba a facilitar más y mejor información del entorno. Intentar acceder al cauce del río es muy peligroso. Nos separan de él, varios metros cuesta abajo con distintos niveles de caída y con toda clase de obstáculos. Cuatro factores bien diferenciados nos ponen en situación de saber que, la distancia que resta hasta Tejadillos, es de entre 1 a 2 km: El río se va alejando cada vez más de nosotros. Encontrarnos ante una fantástica dehesa a rebosar de pinos formidables, de suelo alfombrado por infinidad de plantitas como de una buena mata de hierba y una fina capa de arena suavísima. Qué gusto! En el lugar, supuestos merenderos, supuestas fuentes, supuesto acceso directo y sin peligro al río, supuesto, supuesto, supuesto. ¿Para cuando la adaptación de señales de aproximación a estos exclusivos lugares de supuestos privilegiados? "En fin, a quien corresponda". Finalmente, las paredes de la izquierda desaparecen. El hueco se siente perfectamente. Se oye como se esparce el entorno aún a pesar del frondoso y tupido espacio boscoso. La audición sobre el terreno es como, la de ir caminando por un estrecho pasillo por el que alcanzamos progresiva pero rápidamente salas cada vez más amplias. Manera de saber que hemos alcanzado Tejadillos: Si no es un problema para el expedicionario la captación de los espacios ocupados; bien, por estadios de aproximación a los objetos u objetivos. Bien, por ser ellos los que se mueven en dirección al caminante. No conseguirá sorprendernos a vista de murciélago, el encontronazo con un peculiar monumento a la madera. Se trata de una construcción en chapa en forma cuadrada, descansando sobre cuatro patas. ¿Su nombre?: El metro cúbico. (Como dijo el afamado senderista Fores Gán): "Qué hacen los tontos sino tonterías". Ya se sabe que, en casa de herrero... Al otro lado del honorífico manifiesto, se encuentra el albergue. En ocasiones se haya ocupado por el retén de esos anónimos pero magníficos vigilantes de la vida verde que, patrullan por la comarca incansablemente. En el caso de no detectar el legajo maderero, no tardaríamos en perfilarnos por una cuesta arriba surgiendo ruido de arrollo a la izquierda e imponentes y manifiestas paredes a la derecha. Quiere decirse que, hemos tomado el camino en dirección a las Majadas. El paso a seguir sería: dar la vuelta pero sin abandonar el lado de la pista por el que veníamos, caminar unos treinta minutos sin dejar de vigilar ese lateral y después, si es nuestro deseo, pasar al extremo opuesto con lo que ya, controlaríamos sin apuros el límite entre asfalto y tierra. El retorno no (tendría mayores inconvenientes) que, el seguimiento del borde de la pista hasta la completa desaparición de la vertical referencia que ofrece la roca situada ya, a la derecha, dejando ubicado el río, a la izquierda. Localizar el camping o cruce de pista con carretera, sí que se antojaba ciertamente complicado a juzgar por la información adquirida sobre los devenires de ciertos animalitos voluminosos y astados a la caída de la tarde, ¡Vive Dios!. Circunstancias que lo harían complicado: Vacas tumbadas en medio del camino. El perrotón que las cuida. Muralla impenetrable formada por vacas. Híbridos infanzones mezcla de humanos y vacas procedentes del camping que a la pregunta ¿Cuanto falta para...? responden con insistencia de precoces cornamentados: muuu. Biciclistas que, ni frenan ni aceptan autostopistas. El semental enamorado de la Luna porque lo que es a las vacas ni fú ni fá, pero que, ¿No sé no sé? Con qué intenciones se aproxima al churri guía o ¿Es a nosotros? Coches, motos, camiones que surgen del lado oscuro de la nada. Vacas! El señor con boina y callao en ristre que acosa al guía cuan fiera peligrosa. Más vacas! "Joder, qué estrés". El río que nos había acompañado ladera abajo desaparece. Toneladas de mierda de vaca! Por otra parte, si no abandonamos el margen derecho de la vía, es hecho probable y contrastado de seguir caminando hasta Poyatos 3 km más allá, pues el cruce con la carretera no se advierte, ...
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Camping "La Dehesa" Villar de Domingo García-Molina de Aragón (Carretera comarcal 210, Km. 31) Tlfs: 969310471 - 636298592 - 646638599 CAÑAMARES (CUENCA) info@camping-ladehesa.com |